martes

Gorditos a la Costa


La experiencia de bañarte en una playa, estando pasado de peso ultimamente se había vuelto mi silenciosa obsesión.
Siempre recurrir a la misma playa de surfistas, adolescentes, bulimicos y moteros estaba cobrando factura en mi psiquis.

En las piscinas ahora hay reglas: usar traje de baño, no usar camisetas y solo faltaba que pusieran gorditos no se metan pa' no ofender...así que cambié de playa... y pasó, lo ví salir de la piscina y caminar imponentemente a la orilla y dirigirse como todo un rey al bar para tomarse un refresco... un gordito felíz y sin ninguna verguenza de su sobrepeso!

Me sentí tan libre que inmediatamente me quite la camiseta y me sumergí en la alberca en completa libertad, al levantar la mirada la venda que tenia en los ojos se cayó y comence a verlos; todos a mi alrededor eran gorditos o por lo menos tenían sobrepeso. No, no era una convención, era gente disfrutado de su salario, gastando lo que ganaban en su trabajo nada más que en consentirse.

Esa noche durante la cena los ví comer y sonreir mientras proyectaban un antiguo concierto de Roberto Carlos.

Al día siguiente mientras me bañaba en el mar los veía a unos metros de mí, nadando, corriendo y jugueteando cual orcas en época de celo y sentí como un chorro de comprensión caía directamente y entonces comprendí que ellos en realidad son las personas más felices porque disfrutan la vida como les viene.

Manejan camionetas 4x4 de 250 hp, porsche y nadie les dice nada, porque en realidad necesitan toda esa potencia! Viven en casas grandes y residenciales privadas para poder disfrutar su espacio.

Pues mis amigos, en medio de todo esa belleza, tome la decisión: despedir a mi dietista y ya no visitar la playa surfista... Total mientras yo me limito a no tomar, no comer... los gorditos de la Costa disfrutan su vida con mucho sabor.

En resumen, me quedo gordito y feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario